Sin definir

 

¿Cuántos pisos llevas vistos desde que decidiste mudarte? Muchos, ya ni siquiera los cuentas.

Seguramente, y como todos hacemos, esperas hallar la vivienda perfecta. Es posible que ya la hayas tenido al alcance de tu mano y la hayas dejado de lado por no haber sido capaz de ver todo su potencial. El sólo hecho de pensar en la palabra reformas te ha puesto los pelos de punta y has girado sobre tus talones sin darle una segunda oportunidad.

Reformar un piso puede ser mucho más sencillo y barato de lo que a veces nos permitimos imaginar. Pequeñas remodelaciones pueden significar cambios significativos que conviertan un piso o una casa “normalillos” en el hogar que estabas esperando.

Ya sea que quieres hacer tu piso más atractivo, arreglar desperfectos de tu casa causados por el paso del tiempo, o simplemente darle un nuevo aire a tu futuro hogar estos consejos te mostrarán que es posible hacerlo sin morir de un pico de stress ni quedar en bancarrota en el intento.

 

1. La obra seca

Si tienes que levantar paredes completas o pequeños muros divisorios para crear nuevos ambientes la obra seca es la opción más rápida, más limpia y más barata.

Este tipo de construcción utiliza materiales que van pegados o encastrados en estructuras de montaje. No genera escombros ni requiere tiempo de secado.

 

2. Baño y cocina

Una lavada de cara puede hacer mucho por estas estancias.

La primera opción que nos viene a la cabeza es cambiar las baldosas de las paredes. Esto, además de encarecer la obra, toma más tiempo y resulta trabajoso. Pero, ¿sabías que puedes pintar directamente sobre los azulejos?

Sólo tienes que comprar una pintura especial para ello y un rodillo de pelo corto. De este modo puedes reformar la cocina o el baño en un par de días y con un presupuesto muy ajustado.

Si en el baño falta espacio lo más recomendable es sustituir la bañera por un plato de ducha e instalar alguna estantería o baldas en lugar de muebles. Y, para acabar de darle el toque, cambia la grifería y la tapa del inodoro.

Si los muebles de la cocina no te convencen tampoco es imprescindible deshacerte de ellos. Forrarlos con vinilo puede convertirlos a nuevo. Y, si lo tuyo es el vintage, puedes pintarlos y, una vez secos, lijarlos suavemente para conseguir ese aspecto avejentado. Por último, cambias los tiradores y ¡voilá!  ¡cocina nueva!

 

3. Cañerías

No toda reforma es estética. Las tuberías no siempre las vemos pero, como arterias de la casa, han de ser capaces de contener y transportar el agua.

Si hay pérdidas y es necesario el reemplazo una solución moderna y súper práctica es instalarlas aéreas, es decir, a la vista. El color que les des ya dependerá de tu personalidad y el carácter que quieres dar a tu vivienda.

Si eres audaz te puedes animar con un color contrastante, lo que dará un toque divertido y moderno. En cambio, si eres más del tipo conservador, las puedes camuflar pintándolas del mismo color que la pared o con un mueble alto que las disimule un poco.

A veces no es necesario el reemplazo de las cañerías de cobre o hierro y con aplicar una resina especial que cubre el interior de la tubería vieja ya tienes la tranquilidad de que el agua que consumes está libre de metales.

 

4. Suelos

Hoy por hoy contamos con muchas maneras de estrenar suelo sin levantar el original. Hay para elegir entre pavimentos laminados, vinílicos, cerámicos, microcemento … o la clásica moqueta.

Renovar el suelo es uno de los cambios más visibles que puedes hacer en tu nueva casa. Si bien estas opciones duran menos que la madera o que los azulejos, un laminado bien colocado y mantenido tiene una vida útil aproximada de unos 15 años (no sé a ti pero a nosotros ya nos vale)  

 

5. Cerramientos

Si puertas y ventanas funcionan puedes posponer su reemplazo pero no por ello excluirlas de tu lista de mejoras.  Lijar y lacar las dejará como nuevas. Si las pintas de blanco seguro que aciertas. Pero si quieres un efecto más rústico en tus ventanas hay pinturas especiales que imitan madera.

Las puertas también admiten ser decoradas con vinilo o papel pintado.

Y ya que estamos en el apartado cerramientos, si hay alguna estancia que va justa de tamaño quizás esa puerta sí merezca ser cambiada por una puerta corredera. Con esa inversión ganarás amplitud ya que no ocupa espacio al abrirse. Existen diseños espectaculares. Nuestras preferidas son las correderas tipo establo.

¿Qué? ¿Nos ponemos manos a la obra? 

 

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