Sin definir

 

Claves para que la contratación de tu hipoteca no sea un calvario

 

La “vuelta al cole”, al igual que el comienzo del año, está plagada de buenos propósitos: volver al gimnasio, dejar de fumar, aprender un idioma y, el más ambicioso de todos, ESTE AÑO DEJO DE ALQUILAR.

La realidad es que si no has recibido una repentina herencia o te has sacado la lotería tendrás que pedir ayuda financiera a un banco, es decir, solicitar una hipoteca.

Contratar una hipoteca es un proceso que merece una profunda reflexión. Desde Walter Haus podemos quitarte de encima esa carga. Un buen intermediador de hipotecas tiene la capacidad de negociar con más entidades al mismo tiempo y conseguir para mejores condiciones que las que conseguirías por tu cuenta.

Hoy queremos empezar por brindarte nuestro conocimiento y nuestra experiencia en este post. Entonces, si eres de los que está pensando en pedir una hipoteca, lee con atención porque así es cómo comienzas a andar el camino hacia tu casa propia.

 

Recabar información

El primer paso es hacer un estudio de mercado. Quién ofrece qué y con qué requisitos y condiciones.

Seguramente tus conocidos tendrán mucho que decir al respecto y es una tentación seguir sus consejos para ahorrarte el trabajo de tener que estudiar todas las opciones y tomar una decisión.

Pero lo cierto es que su realidad: estilo de vida, nivel salarial, etc. es diferente al tuyo y lo que a ellos les cae como anillo al dedo a ti puede quedarte grande o demasiado pequeño.

Tómate el trabajo de contactar con la mayor cantidad de bancos que puedas y pon todas las propuestas en la mesa. Recuerda que hay mucha información que puedes encontrar online. Incluso hay comparadores de hipoteca al estilo Trivago. Pero no olvides que siempre puedes consultarlo con nosotros.

 

Escoger tu modelo

Hay varios tipos de hipotecas.

Las más comunes son las hipotecas de tipo de interés fijo, variable y mixto.

Interés fijo: es el tipo de hipotecas para quien busca certidumbre pues mantiene sus tipos de interés invariables, es decir, la cuota a pagar será siempre la misma porque es independiente de las fluctuaciones de indicadores como el Euribor. Suelen ser hipotecas más caras porque los tipos de interés son más altos.

Interés variable: en este caso es el cliente (tú) quien asume las fluctuaciones del Euribor. Si este indicador está a niveles bajos, la hipoteca será mucho más barata.

Mixta: combina una tasa fija al principio del préstamo con una variable luego.

Hoy tener una tasa variable es mucho más barato pero con el Euribor en mínimos históricos se puede esperar que en algún momento ese modelo de hipotecas suba. Por lo que quien busca certidumbres debería pensar en una tasa fija, que hoy está entre el 2 y el 2,7% dependiendo de la entidad y del contratante.

 

Ahorrar

El banco no te lo da todo ni te lo da gratis. Las hipotecas que te otorgan las entidades cubren el alrededor del 80% del total de la vivienda. El 20% restante has de aportarlo tú, junto a otros gastos como:

  • Tasación
  • Notaría
  • Gestoría
  • Impuestos

Estos gastos pueden representar entre un 8% y un 13% del precio de la vivienda que deseas comprar.

Estos porcentajes varían dependiendo de la comunidad autónoma. Por ejemplo, en Catalunya, el Impuesto de Transmisiones Patrimoniales (ITP) es del 10% para segundas transmisiones. En el caso de viviendas de obra nueva, el impuesto que las grava es el IVA, que es del 10%, excepto el caso de viviendas de protección oficial que es del 4%. Recuerda que esto no te lo financiará el banco, por lo que deberás contar con ese importe.

De cualquier modo, existe una sentencia de diciembre de 2015 en la que Tribunal Supremo considera nula una cláusula que obliga al cliente a cargar con todos los gastos de la constitución de la hipoteca (no de los gastos de compra) Las entidades aún se resisten  a compensar a los consumidores por la factura pero, de a poco, el grueso de la banca ha comenzado a compartir parte de la carga.

Además constituir una hipoteca y cancelarla también puede tener costes asociados sobre los que debes informarte porque son negociables.

 

Solicitar una tasación

Para poder comprar una vivienda es obligatorio antes solicitar antes una valoración de la vivienda y lo mejor es hacerla antes de que te la pida el banco.

Además de mostrarte si estás haciendo una buena compra y si no lo estás te da una base para la negociación, la tasación también aporta información importante como la legalidad de la vivienda o posibles problemas estructurales de la construcción.

Ten en cuenta que los bancos trabajan con unas tasadoras determinadas y no suelen aceptar tasaciones que no vengan del tasador que ellos reconocen. 

 

Mantener los pies en la tierra

Este punto es vital porque marcará la calidad de tu vida de cara al futuro, una vez hayas firmado tu hipoteca.

El banco te otorgará la hipoteca calculando que la cuota mensual no exceda el 30% - 40% de tus ingresos pero es tu obligación evaluar si el 60% - 70% restante será suficiente para mantener el nivel de vida que llevas o si implicará sacrificios que no compensan o no estás dispuesto a hacer.

El sueño de la casa propia no tiene por qué ser una realidad sólo para otros. Con orden, paciencia, responsabilidad y realismo puede ser tu objetivo cumplido este mismo año.

 

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